Carta de la comunidad sanitaria mundial
Healthy Climate Prescription
Estimados jefes de Estado:
La crisis climática es la mayor amenaza para la salud de la humanidad. Como profesionales y trabajadores de la salud, reconocemos nuestra obligación ética de alzar la voz ante esta crisis, que crece rápidamente y podría ser mucho más catastrófica y duradera que la pandemia de COVID-19. Instamos a los gobiernos a cumplir con su responsabilidad de proteger a sus ciudadanos, a sus vecinos y a las generaciones futuras.
En hospitales, clínicas y comunidades de todo el mundo ya atendemos los daños a la salud causados por el cambio climático. Entre ellos se encuentran:
- La contaminación del aire, causada sobre todo por la quema de combustibles fósiles, provoca más de siete millones de muertes prematuras cada año: 13 cada minuto. Los incendios forestales, la quema de residuos y las prácticas agrícolas nocivas también contaminan el aire que respiramos.
- Los cambios en el tiempo y el clima aumentan las enfermedades transmitidas por los alimentos, el agua y vectores.
- Las olas de calor, las tormentas y las inundaciones, cada vez más frecuentes, causan miles de muertes, alteran la vida de millones de personas y dañan los propios centros sanitarios.
- Los fenómenos meteorológicos extremos alteran los sistemas alimentarios y agravan la inseguridad alimentaria, el hambre y la malnutrición.
- La subida del nivel del mar destruye hogares y medios de vida esenciales para la salud.
- La crisis climática afecta gravemente a la salud mental, provoca estrés postraumático y ansiedad, y empeora afecciones ya existentes.
La salud y la equidad deben guiar la acción climática
En el Acuerdo de París de 2015, los gobiernos se comprometieron a mantener el aumento de la temperatura mundial muy por debajo de 2 °C y a procurar limitarlo a 1,5 °C. La ciencia más reciente deja claro que debemos cumplir ese objetivo para evitar daños catastróficos para la salud y millones de muertes relacionadas con el cambio climático.
El mundo se encamina actualmente a un calentamiento de entre 2,7 y 3,1 °C durante este siglo. Los gobiernos deben actuar ahora con compromisos climáticos decisivos y aplicarlos con urgencia. Cada décima de grado por encima de 1,5 °C tendrá graves consecuencias para la vida y la salud de las personas.
Nadie está a salvo, pero quienes sufren primero y con mayor intensidad son quienes menos han contribuido al problema y menos pueden protegerse: las personas y comunidades de países de bajos ingresos. Los países que más se han beneficiado de las actividades que causaron la crisis, especialmente la extracción y el uso de combustibles fósiles, tienen una gran responsabilidad de apoyar a quienes corren más riesgo.
Integrar la salud y la equidad en las políticas climáticas protege a las personas, mejora el rendimiento de las inversiones y fortalece el apoyo público. Un aire y un agua más limpios, alimentos más saludables y seguros, sistemas sanitarios resilientes y con bajas emisiones, y comunidades con transporte sostenible benefician a las personas ahora y en el futuro. El ahorro en costes sanitarios también ayudará a compensar el coste de estas medidas.
Nuestro llamamiento
Pedimos a los líderes de todos los países y a sus representantes que eviten la inminente catástrofe sanitaria limitando el calentamiento global a 1,5 °C y situando la salud humana y la equidad en el centro de todas las medidas de mitigación y adaptación al cambio climático. En concreto:
- Actualizar los compromisos climáticos nacionales en virtud del Acuerdo de París para que cada país contribuya de forma justa a limitar el calentamiento a 1,5 °C e integrar la salud en esos planes.
- Acelerar una transición justa que abandone los combustibles fósiles, empezando por poner fin a sus permisos, subvenciones y financiación, y destinando esos recursos al desarrollo de energías limpias.
- Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero con mayor rapidez en los países de ingresos altos, de acuerdo con el objetivo de 1,5 °C.
- Transferir los fondos prometidos a los países de ingresos bajos para apoyar las medidas de mitigación y adaptación necesarias.
- Construir sistemas sanitarios sostenibles, resilientes al clima y con bajas emisiones de carbono.
- Garantizar que las inversiones para la recuperación tras la pandemia impulsen la acción climática y reduzcan las desigualdades sociales y sanitarias.
Estas medidas son necesarias, aunque no bastan por sí solas para resolver las crisis climática y sanitaria. Protegerán a las personas de todo el mundo. Instamos a nuestros líderes a aplicarlas y pedimos a quienes toman decisiones que actúen ahora y con determinación.
Atentamente,
#HealthyClimate